miércoles, 13 de enero de 2016

Gweskaine. Veneno (4)

Gweskaine sabía que en una ciudad grande era difícil crear el caos si solo eras una hormiga. Por ello cuando llegó a aquella urbe fue a los barrios bajos a buscar aliados. El plan le parecía bueno, buscar malhechores e instarlos para causar el caos y recuperar la riqueza de aquellos que cada día abusaban de la misma.

Sí, habría sido un plan interesante si en aquel lugar hubiera un solo hombre con voluntad de luchar. Las armas disponibles eran cuchillos sin filo, al igual que las mentes de aquellos pobres desgraciados que tan solo buscaban fortuna en los vasos de vino. Era es un espectáculo patético y Gweskaine decidió salir de ahí, de nada le servirían aquellas mentes atrofiadas y sin voluntad.

Su otra opción tampoco era mala, la nobleza requiere sus sacrificios y quizá aquella gente no los había cumplido. Conservar una buena posición u obtener otra mejor podía ser suficiente razón como para saber la tarde escogiendo un arma silenciosa. Los nuevos ricos eran perfectos, habían probado la miel más dulce y sabían la diferencia entre tenerla y no. Ellos lucharían por su posición con todos los recursos y en aquella ciudad habían muchas familias donde escoger.

Subió volando a una ventana del primer hogar que le pareció oportuno, entró entre las cortinas de seda y en silencio observó las estatuas y los cuadros. También había armarios llenos de ropa recién adquirida. Gweskaine pasó de todo aquello y fue a buscar el despachó, ahí se encontraba una mujer haciendo cuentas, lo que esperaba encontrar.

Como una pequeña vocecita de la consciencia Gweskaine empezó a susurrarle, pues la mujer no advirtió la presencia de la pequeña hada que se situó a su lado.

-Realmente es poco... hay quieres consiguen más haciendo menos.

-Hay nobles que me miran con desprecio aún, como si fuera basura de aquella que se encuentra en la calle.

La mujer respondió sin pensarlo mucho, estaba absorta en sus pensamientos y no cayó en la cuenta de que era alguien extranjero quien le estaba susurrando.

-Cualquier día intentarán quitarte lo que tienes... solo porque estas por debajo de ellos... pero no es así.

-Yo he sido más lista hasta ahora, he conseguido hacerme con un lugar y nadie me lo quitará.

-Pero ellos querrán quitártelo, debes ser más rápida. Hacerte con más poder... pasar por encima...


Gweskaine poco a poco se retiró para esconderse en una estantería, la mujer que hacía las cuentas levantó la cabeza mientras murmuraba. El poder era algo que los humanos ansiaban constantemente y la hada jugaría con aquello. Sería un proceso lento, pero el caos era algo que requería tiempo y dedicación.

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