Cogió unas pinzas
y pequeñas piezas metálicas. Acercó varios punzones, martillos y pequeño destornillador. Preparó
varios clavos, papel de lija y las velas.
La parte más compleja del
trabajo ya se había hecho, pero necesitaba terminar aquello esa misma noche,
solo eran unos retoques y colocarlo. Miró la muñeca, la cerámica estaba
completamente lisa y seca, ya tenía su capa de pintura y barniz, también había
escrito las runas necesarias para soportar la magia. El interior también estaba
listo; todas las piezas habían encajado y los cables estaban bien tensados. El
rostro había sido difícil, pero consiguió darle unos labios finos, unos ojos
preciosos y llenos de esperanza, y una
mente esperando a adquirir conocimientos y recuerdos. Estaba todo listo, solo
faltaba la pieza que pondría todo en marcha.
-Buenas noches señor, ¿cree que terminará hoy?
Un hombre entró en el
taller, su aspecto era muy formal, llevaba unos pantalones negros y una camisa
blanca, iba bien peinado y no mostraba expresión alguna en el rostro.
-Por supuesto. Vendrá a
buscarla mañana, he retrasado demasiado está entrega.
-Pero usted tenía sus
razones, el material proporcionado no era el adecuado al principio.
-No podemos decirle tal cosa
a la señora Grace, se lo tomaría muy mal.
-Como considere, usted
sabe tratar a los clientes de un modo muy correcto.
El maestro siguió
trabajando en la pequeña pieza metálica, no podía dejar que hubiera aberturas o
impurezas. Al final con un cincel adecuado grabó las runas necesarias para que
pudiera contener la magia.
-Tendrás que vigilarla,
debería suceder en cuatro horas, en la mesa tienes todo lo necesario. ¿Podrás
aguantar hasta mañana?
-No se preocupe señor, he
estado durmiendo toda la tarde para poder pasar la noche en vela.
Cogió la pequeña pieza y
se acercó al cuerpo, tenía el pecho abierto, el cierre de cerámica reposaba al
lado. Introdujo aquel corazón de metal y empezó con todas las conexiones.
-Tráeme la caja azul del
armario y los guantes.
Cuando su fiel ayudante
le tendió los guantes se los puso, luego abrió la caja con cuidado. El
resplandor azul podía ser molesto al principio, por suerte eran solo unos segundos.
Cogió la esfera luminosa, estaba lista, brillaba con intensidad y de vez en
cuando provocaba un pequeño estallido.
-Ah.. impaciencia...
quizá tiene demasiada, mezclada con tanta inocencia puede ser peligrosa.
-Pero así lo pidió la
señora, son los elementos que solicitó.
-Cierto...creo que por
ahí veo los recuerdos iniciales... la voz y la sonrisa de una madre.
-Es extraño que pueda
sostenerlo entre las manos señor.
-No es extraño Yrel, es
magia.
Acercó aquella esfera
luminosa al corazón que había colocado en la muñeca, esperó a ver la reacción.
Nada especial. Confirmó que las runas estuvieran bien gravadas y luego presionó
la esfera sobre el metal. No ofreció resistencia, la magia se introdujo
fácilmente en el corazón y las runas tomaron el color azul.
-Bien... la cierro y
empezará tu turno.
Son sumo cuidado colocó
la pieza de cerámica cubriendo el corazón, luego cubrió la muñeca con una
sabana.
-Cuando terminé el
proceso debes vestirla también.
-No se preocupe señor,
estará presentable.
La noche fue corta. No
fue a ver su pequeña obra, antes debía abrir la tienda, y ya en puerta se encontraba
aquella mujer llena de impaciencia. Dejó
que entrara con una sonrisa y ella con gritos solicitó ver la mercancía. Decía
que ya había pagado, que ya había esperado.
-Por favor señora Grace,
tenga paciencia.
-He esperado mucho, la
quiero ya.
La puerta de la tienda
que daba al taller se abrió con un chirrido molesto. La zona estaba a oscuras
aún por lo que solo se pudieron ver dos siluetas de pie, una de ellas era el ayudante,
la otra se veía más infantil. Una voz dulce salió de aquel rincón para romper
con el silencio incómodo que se había creado.
-¿Mami? Te estaba esperando.
uf!! que miedo me da la sra. Grace ,pero que egoista parece ser,necesito leer más
ResponderEliminarMás que egoista es una mujer con una necesidad, y como todas las necesidades la intenta cubrir lo antes posible con lo que haya disponible. Pronto habrá continuación.
EliminarQué buena la sorpresa.
ResponderEliminarSolo es la introducción de un gran relato, Pero vamos por partes.
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