La fecha estaba decidida,
esos dos días iban a ser los más importantes de su vida, darían paso a un buen
futuro o cerrarían unas puertas que se abrirían de nuevo un año más tarde. Si
no estaba a la altura perdería mucho tiempo, demasiado. No se lo podía permitir,
ni quería permitirlo.
Necesitaba orden. Había
mucho por hacer, debía buscar, seleccionar y estudiar. Cumplir los objetivos
del día a día para finalmente sobrevivir. La finalidad estaba clara, el camino
no tanto pero el esfuerzo haría que este fuera llano.
Era como escalar una gran
montaña. Tras unas pocas semanas apenas sentía el cuerpo, la cabeza me iba a
estallar, veía problemas en todas partes. Torres de libros le rodeaban,
parecían crear una muralla entre la vida real y su mundo de encarcelamiento
voluntario. Creo que nunca estuvo tanto tiempo sentado mirando unas páginas
llenas de conocimiento para que este llegará a su mente. Sabía que todo aquello
era por su bien y por ello intentaba aplicar todas sus fuerzas en aquel empeño.
A pesar de todo, la
confianza desfallecía a cada intentó por comprobar la sabiduría adquirida. El
sentimiento de fracaso empezó a invadirle y dejó de cumplir con lo acordado. Se
veía derrotado antes de empezar la batalla, quería dejar sus armas en un rincón
y evadirse en otro mundo.
Pasaron los días, las
semanas y los meses. A dos semanas de la fecha señala las piernas le temblaban.
Apenas recordaba lo sucedido el día anterior. Debería haber seguido con su plan
inicial, debería haber seguido practicando, debería... ya no importaba. En unos
pocos días no llegaría a realizar todo el trabajo necesario para superar
aquellas fechas, de todo modos probaría si la suerte deseaba estar de su parte.
Intentó coger las riendas
de la situación, había desperdiciado demasiado tiempo y no estaba dispuesto a
que ese año quedara en el olvido.
Cuando llegó la gran
fecha se sentía preparado, no iban a abatirle unas pocas palabras.
Entró en la sala
dispuesto a comerse el mundo. Miró al rostro aquellos que iban a juzgarle, todo
contaba. Primero buscó las palabras básicas, luego las fue enlazando. Con los
números hizo lo mismo, todo iba cobrando sentido hasta que llegó el momento de
entregar las pruebas. Repasó todo lo expuesto, cuando salió de aquella
institución sentía un nudo en el estomago y miles de preguntas le causaban
dolor de cabeza.
Llegaron las
calificaciones, no quería verlas, estaba convencido que sería como ver un gran
abismo. Miles de voces le repetían que no se había volcado lo suficiente, que
debería haberse implicado más... hasta que alguien le dio un leve empujón para
acercarse al tablón y verlo. Fue lo único que necesito.
Había aprobado. La nota
era justa, si no se hubiera hundido habría sido más alta, pero lo había
conseguido. Podía con todo, tan solo había sacrificado su vida social durante
una buena temporada, había olvidado lo que era comer tranquilamente viendo la
televisión y dormir las horas necesarias... pero todo valía la pena, había
vencido y eso era lo que importaba.
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