Sapos, serpientes,
arañas, aguas putrefactas. Aquel era ahora su hogar, un bosque donde la luz no
llegaba y las sombras cobijaban a todas aquellas criaturas con el corazón lleno
de oscuridad. No habían flores, no
habían agradables olores ni aves entonando bellas canciones. Los colores
predominantes eran tonalidades grisáceas y marrones, retocado todo con negro.
Cuando abrió los ojos se
sintió en cierto modo abrumada por aquello. Era un lugar demasiado distinto a
todo lo que conocía y ella misma, era distinta a como se conocía.
Transcurrieron varios minutos hasta que fue capaz de levantarse, se encontraba
en un hueco dentro de un tronco caído. Al menos su estatura le era conocida, su
cuerpo era prácticamente igual, era el cuerpo de una niña pero a su espalda
habían dos alas oscuras. Su cabello también era distinto, era negro como el
carbón y se encontraba completamente despeinado. Aquello le causó una leve
sonrisa, pero duró poco. Una mujer se acercó volando. Fue algo que le pareció
extraño, pero al ver las alas lo encontró lógico. Era una mujer muy bella,
tenía un largo cabello del color de la ceniza, ojos rasgados , nariz respingona
y unos labios finos. Su ropa era algo andrajosa y dejaba ver bastante de su
cuerpo.
Llegó al lado de la niña
y se arrodillo delante de ella.
-Bienvenida a tu nuevo
hogar, ¿Cómo te llamas?
-Yo... - dudó unos
segundos mientras buscaba en sus recuerdos, encontró un nombre pero sabía que
no era el que siempre había tenido, pero en aquel momento era el único que
tenía - Gweskaine.
-Te ayudaré, ser recién
llegada es duro en este lugar, seguro que aún no entiendes que sucede. Este
bosque será tu hogar, aquí aprenderás todo lo que necesitas saber sobre quién
eres ahora.
La pequeña escuchaba con
atención y curiosidad. La primera lección fue alzar el vuelo. Extender esas
pequeñas alas que ahora eran parte de ella fue como desperezar una parte del
cuerpo que llevaba años dormida. Sintió ese cosquilleo tan característico en
los primeros movimientos.
La mujer lo explicó un
par de veces e hizo demostración. Gweskaine se sentía algo insegura pero
deseaba conseguir aquella primera proeza. Siempre había visto todo desde el
suelo, era una perspectiva que le daba cierta tranquilidad pero sabía que
muchas cosas se les escapaban. Con aquella nueva habilidad todo estaba a su alcance,
no existían los límites, no había nadie que pudiera detenerla, nadie volvería a
dañarla...pensando en todo lo que aquellas alas ofrecían encontró la fuerza
para empezar a volar y a pesar del triste paisaje se sorprendió llena de
confianza y fuerza empezando aquella nueva vida. Tan absorta en ello estaba que
no pudo fijarse en la mirada sombría de la mujer que le acompañaba, la cual
tenía muy claro el objetivo de aquella nueva vida.
-Aún tienes mucho por
descubrir. Pronto empezaremos tus lecciones de magia oscura, y en pocas semanas
podrás dejar el bosque para dar con tu objetivo.
Esas palabras volvieron
la conciencia de la pequeña, una sonrisa se dibujo en su rostro. Recordaba cual
era su propósito y ardía en deseos de completarlo. El daño causado por aquel mísero
humano no quedaría en el olvido. La venganza no se haría esperar.

Que duros los comienzos de cualquier aventura, de un nuevo inicio, pero que mejor oportunidad de un nuevo comienzo, olvidando todo lo que nos lastra del pasado…o no.
ResponderEliminarMejor empezar sin pasado.
Aunque la razón de un nuevo inicio muchas veces es el pasado, olvidarlo quizá no sea tan bueno, es mejor aprender de él.
Eliminar´nunca se deja de aprender
ResponderEliminaraprender del pasado....en absoluto es buscar una venganza para el futuro,si buscar el bien,la prosperidad ,el amor verdadero la felicidad plena,pasa por no pensar en vengar,sino trabajar el terreno para iluminarló otra vez con los colores del arco iris.un abrazo y muchos besos
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