miércoles, 15 de julio de 2015

Gweskaine. El inicio (1)



Sapos, serpientes, arañas, aguas putrefactas. Aquel era ahora su hogar, un bosque donde la luz no llegaba y las sombras cobijaban a todas aquellas criaturas con el corazón lleno de oscuridad.  No habían flores, no habían agradables olores ni aves entonando bellas canciones. Los colores predominantes eran tonalidades grisáceas y marrones, retocado todo con negro.

Cuando abrió los ojos se sintió en cierto modo abrumada por aquello. Era un lugar demasiado distinto a todo lo que conocía y ella misma, era distinta a como se conocía. Transcurrieron varios minutos hasta que fue capaz de levantarse, se encontraba en un hueco dentro de un tronco caído. Al menos su estatura le era conocida, su cuerpo era prácticamente igual, era el cuerpo de una niña pero a su espalda habían dos alas oscuras. Su cabello también era distinto, era negro como el carbón y se encontraba completamente despeinado. Aquello le causó una leve sonrisa, pero duró poco. Una mujer se acercó volando. Fue algo que le pareció extraño, pero al ver las alas lo encontró lógico. Era una mujer muy bella, tenía un largo cabello del color de la ceniza, ojos rasgados , nariz respingona y unos labios finos. Su ropa era algo andrajosa y dejaba ver bastante de su cuerpo.

Llegó al lado de la niña y se arrodillo delante de ella.

-Bienvenida a tu nuevo hogar, ¿Cómo te llamas?

-Yo... - dudó unos segundos mientras buscaba en sus recuerdos, encontró un nombre pero sabía que no era el que siempre había tenido, pero en aquel momento era el único que tenía - Gweskaine.

-Te ayudaré, ser recién llegada es duro en este lugar, seguro que aún no entiendes que sucede. Este bosque será tu hogar, aquí aprenderás todo lo que necesitas saber sobre quién eres ahora.

La pequeña escuchaba con atención y curiosidad. La primera lección fue alzar el vuelo. Extender esas pequeñas alas que ahora eran parte de ella fue como desperezar una parte del cuerpo que llevaba años dormida. Sintió ese cosquilleo tan característico en los primeros movimientos.

La mujer lo explicó un par de veces e hizo demostración. Gweskaine se sentía algo insegura pero deseaba conseguir aquella primera proeza. Siempre había visto todo desde el suelo, era una perspectiva que le daba cierta tranquilidad pero sabía que muchas cosas se les escapaban. Con aquella nueva habilidad todo estaba a su alcance, no existían los límites, no había nadie que pudiera detenerla, nadie volvería a dañarla...pensando en todo lo que aquellas alas ofrecían encontró la fuerza para empezar a volar y a pesar del triste paisaje se sorprendió llena de confianza y fuerza empezando aquella nueva vida. Tan absorta en ello estaba que no pudo fijarse en la mirada sombría de la mujer que le acompañaba, la cual tenía muy claro el objetivo de aquella nueva vida.

-Aún tienes mucho por descubrir. Pronto empezaremos tus lecciones de magia oscura, y en pocas semanas podrás dejar el bosque para dar con tu objetivo.


Esas palabras volvieron la conciencia de la pequeña, una sonrisa se dibujo en su rostro. Recordaba cual era su propósito y ardía en deseos de completarlo. El daño causado por aquel mísero humano no quedaría en el olvido. La venganza no se haría esperar.

4 comentarios:

  1. Que duros los comienzos de cualquier aventura, de un nuevo inicio, pero que mejor oportunidad de un nuevo comienzo, olvidando todo lo que nos lastra del pasado…o no.
    Mejor empezar sin pasado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque la razón de un nuevo inicio muchas veces es el pasado, olvidarlo quizá no sea tan bueno, es mejor aprender de él.

      Eliminar
  2. aprender del pasado....en absoluto es buscar una venganza para el futuro,si buscar el bien,la prosperidad ,el amor verdadero la felicidad plena,pasa por no pensar en vengar,sino trabajar el terreno para iluminarló otra vez con los colores del arco iris.un abrazo y muchos besos

    ResponderEliminar