miércoles, 8 de julio de 2015

Una tarde cualquiera.



Mariposas en el vientre, como si fuera una primera vez. Hacía mucho que no sentía aquello e iba tachando los días en el calendario para ver el progreso del tiempo. Recibía mensajes avisándole de la hora y el lugar, recordatorios que le daban fuerza al saber que contaban con ella, que era parte de algo.

Había pasado varios años en aquel lugar tan distinto a todo lo que conocía, incluso al principio tuvo sensación de encontrarse en un mundo hostil y solitario. Aquella era la señal  del cambio e iba a prestarle toda la atención que merecía.

Llegado el día tenía demasiadas cosas para hacer, el horario no permitía los descansos y a pesar de ser bueno para no pensar en ello fue la causa de un pequeño retraso. Las prisas nunca son buenas, se repetía, debería haber sido más previsora y a pesar de ello la esperaron.

El calor era asfixiante, pero ¿qué podía salir mal? las altas temperaturas no iban a impedir que aquella tarde fuera la mejor del año. Cuando se encontraron todos hubieron saludos y unas cuantas palabras dedicadas al estado actual de cada uno, luego empezaron el camino a aquel bar que sería cómplice de sus secretos.

La ocasión era especial. No solo para ellos, sino también por el local. Una actividad única en el año, una cata de cervezas. Tendrían delante el arte convertido en aquella bebida refrescante que ayudaba a desatarse y sonreír. Ocho cervezas con distintos matices y unas deliciosas tapas para acompañar, aderezado todo de una buena charla.

En el descanso las mariposas del estomago estaban dando tumbos sin saber contra que se chocaban pero sentían aquella camaradería entre ellas que solo el alcohol puede proporcionar.  


Fueron unas horas especiales, entretenidas, simplemente perfectas. Para muchos una tarde cualquiera, pero para ellos era un encuentro que llevaban días esperando. No sabían cuándo podrían repetirlo, pero aquellas horas marcaron que en un futuro se repetiría. No importa el lugar, ni el cuándo. Sabían con quién y el por qué, no necesitaban más.

1 comentario:

  1. El reencuentro fue fantástico. La cata, una excusa para reunirse y celebrar que seguimos adelante. Fueron unas horas fantásticas, solo falto aire acondicionado en el local. Ahora nos tocara cata de vino, de comida….como he dicho, cualquier excusa es buena para celebrar la amistad y un nuevo encuentro. Disfrutemos de la amistad

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