miércoles, 19 de agosto de 2015

Docencia. No es fácil Ser (parte 6)



Todo el mundo dice que los niños son el futuro. Los niños aprenden rápido, son curiosos y se interesan por todo lo que tienen a su alrededor, y también buscan mil modos de sacar de quicio a todo adulto que se preste a ayudarles.

Ya me gustaría verles en la misma situación, en un espacio cerrado con 20 de estos pequeños renacuajos gritando y peleando por demostrar quien tiene las cuerdas vocales con más potencia.  Una hora es aguantable, pero cinco... ya es otro cantar.

Hay ciertas personas que parecen disfrutar del sufrimiento propio, o al menos así lo creen varios, esas personas en cambio no lo ven como un mal a soportar. Creen realmente que aquellos niños, algún día afónicos, serán capaces de hacer grandes cosas con el apoyo adecuado. Por tal creencia, esas personas, luchan día a día para aportar todo lo que pueda ser de interés y sirva de conocimiento para esos infantes.

Hazte maestro, decían. Será divertido y ayudarás a los niños, decían. Tendrás todo el verano de vacaciones, decían.
No se puede negar que tal profesión es altamente gratificante a nivel personal cuando ves a uno de tus alumnos haciendo grandes progresos en aquellas operaciones matemáticas con las que antaño necesitaban hacer dibujos de frutos para dar con la solución.  Pero cuando ves las guerras de tizas, los pupitres por el suelo y los exámenes con aspecto de un Picasso no puedes hacer otra cosa que preguntarte una y otra vez.. ¿Dónde diablos me he metido y porqué?

Uno se pasa las tardes preparando clases, fines de semana corrigiendo exámenes, horas libres ocupadas en charlas con los padres...Es un trabajo a tiempo completo y aunque la recompensa tarda en verse, llega.


Al terminar el curso la respuesta a la pregunta se encuentra.  Cada día que pasa has estado ayudando a los alumnos, enseñándoles, guiándoles en un camino que van a recorrer durante toda su vida.  Sí, de verdad que es un trabajo gratificante, pero No es fácil ser profesor.

2 comentarios:

  1. Lo reconozco yo era una niña formal, nada problemática y que no destaco nunca, pero tengo mi memoria impregnada por todo lo que hicieron mis maestros (me gusta más que el termino profesor). Y a mi modo, en mis años de catequesis y como monitora de tiempo libre (durante mucho tiempo) y campamentos de verano incluidos, a alguno espero haberle hecho bien. Una verdad muy cierta, maestros, profesores, educadores, pedagogos, padres siembran y otros recogen la cosecha, pero sabemos que merece la pena. Y esto seguirá pasando…

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La única pena es que hay muchos que no lo tienen en cuenta.

      Eliminar