- Era un sueño precioso. Me encontraba en un gran campo
de flores de mil colores, yo tenía una pequeña cabaña en ese campo, el sol
brillaba cada día..
-Deja estar los sueños, no tienes edad para seguir
hablando de esas cosas, luego lo deseas y uno no puede conseguir siempre lo que
quiere.
-Los sueños son míos, nadie me los puede quitar y no se rigen por la edad.
-Pero no te darán de comer, por lo tanto no son
necesarios.
-Siempre ves la vida de negro y gris, los sueños
le dan color. Pueden ser un objetivo, la meta al final de la gran carrera.
¿Acaso no hay algo que siempre hayas querido hacer?
-Ya no. El objetivo es sobrevivir, para ello hay
que trabajar y tener dinero, con un sueño no se consigue nada.
- Pero es mejor trabajar pensando en lo bueno de
mañana.
-Lo bueno de mañana es que tendré recursos para
seguir sobreviviendo, y con eso me basta.
-Te conformas con muy poco. Prefiero pensar que
mañana tendré recursos para hacer lo que más deseo, para conseguir esa cabaña
que me dará tranquilidad. Porque nunca hay que abandonar los sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario