miércoles, 4 de noviembre de 2015

Cosplay .No es fácil Ser ( parte 8)




Debía ser perfecto. Ella tenía muy claro que los trabajos a medias eran horribles, y estaba dispuesta a dedicarle todo el tiempo del mundo. Las manualidades no siempre se le dieron bien, pero con el paso de los años y la práctica era prácticamente como el mejor de los artistas. Solo necesitaba el material adecuado y una idea base.

Tela, cartón, pinturas, accesorios... todo estaba a su disposición y no dudaba en abusar de ello. Tenía una idea clara, en su escritorio se encontraba aquella imagen, ese personaje era perfecto. Sus facciones eran parecidas, el pelo distaba bastante pero para ello había adquirido una peluca de la mejor calidad que había cepillado durante horas para que quedara perfecta.  El físico era similar, y las ropas, relativamente fáciles de confeccionar.
Iba a poner en práctica todo lo aprendido aquellas emocionantes tardes con su abuela. Hilo y aguja en mano, tijeras a un lado y patrones en otro, empezó a hacer aquel traje que tan bien debía quedar. Primero la zona central, el busto, luego seguiría con las mangas. La falda iba a parte, pero debía parecer que se fusionaba con aquella blusa, efecto que conseguiría con un cinturón adecuado.

Todo aquello era sencillo, lo complicado era hacer las armas. Llevaba un báculo de buen tamaño, necesitaba una vara adecuada y cartón para hacer el acabado. Primero debía hacer los bocetos, pensar como darle volumen a tan magnífica arma. Cortar bien cada pieza para luego unirlas como debían encontrarse y por último pintarlo para darle un poco de realismo.

El resultado siempre era impresionante, dedicarle varias semanas  merecía la pena, y ella estaba convencida de que el día en que lo llevará, los demás también pensarían que había valido la pena.  A pesar de hacerlo por ella misma, porque le gustaba, también se sentía bien al mostrar su trabajo, era una muestra de su mejoría desde las primeras veces. Cada año se parecía más al personaje escogido.

Para finalizar todo aquel trabajo de semanas quedaba el maquillaje.  Muchos de los personajes que vestía llevaban tatuajes, o tenían los ojos más marcados, o tenían cicatrices...eran detalles que solo podía conseguir de un modo. Para mejorar se había comprado el mejor maquillaje del mercado y había estudiado cada marca que tenían esos personajes en la piel.

Cuando todo estaba listo podía decirlo llena de orgullo, cada año se superaba a ella misma, era un reto personal que la animaba a seguir, y ponerse en la piel de aquellos personajes que tanto adoraba era como un honor.

No es fácil ser cosplayer.

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