miércoles, 16 de diciembre de 2015

Larga espera para el descanso eterno. Historia de "Allá" (3)



Estar muerto tampoco era muy desagradable. No sentía picores, ni dolores, tampoco tenía la necesidad de ir al baño. Recordaba que en los últimos años debía ir cada quince minutos, algo molesto y pesado.

Terminó aquel test basado en su vida, no había un solo error, por lo que cuando lo revisaron le confirmaron que su alma no había suplantada. Ella los miró sorprendida, no le decían nada nuevo y aun no sabía nada de su merecido descanso.

La llevaron al exterior de aquel extraño edificio lleno de despachos. Era un gran jardín, realmente precioso con flores de todos los colores y arboles que parecían rozar las nubes. Aunque aquello era extraño, ya que si estaban en el cielo, debía estar entre nubes, no bajo ellas.

-Deberá esperar a que le llamen para el juicio, últimamente tardan un par de días.

-¿Ahí veré a la muerte entonces?

-Depende de si cuando llegué su turno es su hora del descanso o no. En sus horas de descaso le sustituye una de las Primeras Almas Santas.

-No me parece un sistema muy correcto, cuando uno se muere espera que al menos le atiendan como es debido.

-Lo entendemos perfectamente, puede poner una reclamación en la mesita del té de la terraza azul, aunque esta situación no es algo que nos agrade, en las últimas décadas ha habido un aumento del trabajo...

Miró a su alrededor, realmente había mucha gente esperando en aquel jardín. Algunos paseaban, otros se habían quedado tumbados, algunos comían en las terrazas, incluso había un pequeño lago donde los más atrevidos se bañaban. No parecía que tuviera que aburrirse al menos.

-María Dolores Trebi Lorent entre por la puerta azul.

La voz por megafonía llegó a escucharse por todas partes. Una mujer de gustos refinados que se encontraba en una de las terrazas dejó de comer un pastel de fresas para ir a la puerta indicada. Al momento, alguien recogió la mesa donde ella se había sentado.

-Quedan tan solo tres mil setecientas treinta y siete personas, no se preocupe, la llamarán rápido.

La mujer se fue por donde habían venido, pronto recogería a otro fallecido y lo llevaría a aquel jardín para darle la gran noticia, había que esperar para que alguien decidiera que hacer con su alma. Al menos había la certeza de que el cuerpo terrenal iba a servir de abono y aquello era algo productivo.


-Al menos ahora tengo tiempo para hacer cola... 

-Ahora dice... cuando entremos ahí nos dirán si tenemos que ir a otra cola, por lo visto ahora hay demasiadas almas en el descanso y muchas de ellas son enviadas a la reencarnación, y para ello hay que esperar a que hayan nacimientos.  Luego están las almas condenadas a trabajos forzados, ya no existe eso del cielo y el infierno... yo solo espero que no me toque trabajar al lado de la fotocopiadora, cuando se estropea toca copiar todos los documentos a mano.


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