miércoles, 9 de marzo de 2016

Elección del nuevo camino. Historia de "Allá" (6 -Fin)




Otro becario fue a buscarla tras salir del jardín. Se encontraba en un gran pasadizo lleno de puertas blancas con números dorados, aquello parecía un gran hotel de lujo.

El suelo tenía una alfombra de colores vivos, cada dos puertas había una mesita con una pequeña lámpara que iluminaba lo justo y necesario con luz blanca. En la pared podían disfrutarse preciosos cuadros de paisajes que nunca había visto con marcos de madera, algunos sencillos y otros lujosos.

El becario esperó al lado de la salida a que ella diera un paso al frente en aquel pasadizo, tras hacerlo se colocó a su lado como si de una madre se tratara. Ella esperó unos segundos a recibir alguna clase de instrucción que nunca llegó, el becario tampoco parecía dispuesto a hablar, así que empezó a andar para ir viendo, al menos, todos aquellos cuadros. Hasta que uno le llamó más la atención que los anteriores.

-Qué extraño este paisaje. ¿Esas espirales que son?

-Árboles, por supuesto. Del planeta Leoroz, del universo Cuarto. Se trata de unos mundos totalmente distintos al suyo.

-Oh, ¿entonces es eso lo que ha decidido? ¿Y dónde tengo que ir?

-Puede escoger. Observa los cuadros y decida qué desea investigar.

-Es un detalle que me dejen elegir.

Estuvieron paseando por aquel pasillo bastante tiempo, incluso llegaron a ver dos almas más que decidieron antes que ella y entraron por aquellas puertas.  Al final se detuvo ante uno de los cuadros. Se había detenido ante aquel varias veces para captar todos los matices de aquel mundo. Era de lo más interesante, lleno de colores, parecía que el cuadro mismo estuviera vivo.

Era un paisaje de bosque, lleno de vegetación con todos los colores existentes y más. Flores de distintas formas, árboles grandes... quizá era el paisaje más similar a lo que ella conocía, aunque las formas fueran distintas. Lo que más le interesaba era la figura central, un árbol suspendido en el cielo. Tenía un gran follaje verde mezclado con frutos rojos y lianas rosadas y amarillas, un tronco fuerte lleno de nudos y unas raíces en forma de pirámide invertida que sostenían un pequeño pedazo de tierra.

Era empezar por algo similar a lo conocido, pero con una diferencia notable.  Había dudado en ir a un mundo que parecía encontrarse entre las nubes, pero sobre zonas como aquella se habían hecho muchas teorías. Prefería algo más sencillo.

-Me quiero quedar en este.

-Buena elección, puerta treinta -dos, vayamos.

La puerta no se encontraba muy lejos, y al abrirla se encontraron con una sala de espera, tenía algunos sillones que parecían cómodos y una mesa en el centro con varios libros y otros medios de comunicación. Ahí había un alma joven, un muchacho sentado mirando revistas de viaje.

-Siéntese, cuando sea el turno del renacer de su alma en este nuevo mundo será llamada y prepara. Mientras puede descansar haciendo lo que le plazca, si tiene alguna necesidad tan solo debe pedirla.

El becario cerró la puerta tras salir y ahí se quedó, esperando de nuevo. Se sentó y decidió mirar alguna revista, que por lo visto trataba del mundo en el que iba a vivir.

No sabía cuánto tiempo llevaba cuando fueron a buscarla. La acompañaron a otra sala con luces apagadas y le pidieron que se sentará en unos cojines con los ojos cerrados. Obedeció sin preguntar mucho, sentía curiosidad.

Al poco la invadió una gran sensación de paz. Estaba a gusto y tranquila, se sentía descansada y mantenía la mente en blanco. Empezó a escuchar voces amortiguadas, y al poco llegó a distinguirlas. Aunque la sensación de paz persistía en todo momento, llegó un punto donde se encontraba apretada, algo que le sorprendió. Quería salir de ahí, de donde se encontrará, pues ya no tenía muy claro donde estaba.

Con esfuerzo y ayuda salió al exterior llorando por mil sensaciones que invadían. Tenía frío, alguien estaba tirando de ella cruelmente, pero la peor sensación de todas era la de sus pulmones. Por un momento sintió que no podía respirar, luego, sin darse cuenta vio que estaba en ello.

- Aquí tienen a su preciosa niña, está completamente sana por lo que se puede observar.


Aquella era una voz desconocida, pero no tardó en escuchar aquellas voces que la habían acompañado durante mucho tiempo, y que estarían a su lado al largo de aquella nueva vida. Su mente entonces, empezó a registrar lo que veía, olía, tocaba...todo empezaba de nuevo.

1 comentario:

  1. m'agrada molt, encara que continuas repetin algunes paraules, petons

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