miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuento antes de dormir.

"Era una casita de piedra gris con mucho musgo debido a la humedad de aquel bosque. Había un pequeño cercado con un par de cerdos y varios árboles que estaba claro que habían sido plantados a propósito pero la joven Martha no sabía reconocer de que clase eran.

Como estaba hambrienta por haberse perdido durante horas fue a la puerta de madera y golpeo tres veces."

-¿Por qué tres veces?

-Si vas a interrumpir el cuento me voy a la cama.

-No, no quédate, no diré nada más.

La anciana miró a su nieta quien se había tapado bien y cerrado los ojos. Cada noche era lo mismo. La escusa de aquella vez era un monstruo debajo la cama, pero ella había asegurado que no había nada, luego la pequeña le había suplicado por el cuento.

"La puerta se abrió sola, pero eso no sorprendió a la pequeña, ella sabía que ahí vivía una bruja y por lo tanto era normal que la puerta estuviera hechizada.  Martha no tenía miedo, sabía exactamente que debía hacer, tan solo necesitaba encontrar el amuleto donde la bruja había atrapado el espíritu del bosque.

Pasó toda la tarde buscándolo, y cuando estaba a punto de desistir, llegó la bruja.

Era bastante bajita pero su sombrero puntiagudo le hacía ganar altura. Llevaba un vestido gris con adornos blancos y en su cuello se encontraba el colgante que la niña había estado buscando.

Martha se encontraba escondida en el armario, pero no fue una gran idea, la bruja guardaba ahí un montón de cosas y sabía que tarde o temprano la encontraría. Con lo que no contaba Martha era con sus amigos, que al no encontrarla para jugar habían ido a buscarla.

Cuando ellos llegaron a casa de la bruja, ésta ya había descubierto a Martha y la tenía bien atada a una silla. Por ello sus amigos entraron en la casa con gritos y levantando palos como si fueran espadas y ellos los caballeros al rescate de una princesa.

Aunque la bruja era poderosa no podía hechizarlos a todos de golpe, transformó uno en rana, a otro en rata pero no tuvo tiempo de transformar al tercero, quien le dio un buen golpe en la cabeza.

Desató a su amiga y mientras él cogía a sus dos amigos transformados ella cogió el colgante y lo rompió.
No sucedió nada, lo cual fue una gran decepción, pero se fueron a casa pensando en cómo explicar a los padres que dos de esos chicos ahora eran pequeños animales.
Antes de llegar al pueblo un gran ciervo blanco apareció delante de los chicos, y el sapo y la rata volvieron a ser niños. Era el espíritu del bosque. Les dijo que había encerrado a la bruja en una bola de cristal, y que a partir de ese momento, él protegería el bosque, aunque esperaba contar con la ayuda de esos nobles corazones.

Y así fue como esos cuatro niños empezaron con la tradición de los druidas del bosque."

La anciana vio que la niña ya estaba dormida. Le beso en la frente y se fue de la habitación pensando en los temores de su nieta.


Unos ojos temblorosos siguieron los pasos de la mujer, hasta que salió de la habitación. Tenía miedo, le había dicho a su padre varias veces que sabía que habían monstruos en su habitación, y su único pensamiento era en que confiaba estar a salvo y que aquella criatura que estuviera encima de la cama no quisiera mirar debajo de ella.

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